Yo admito que nunca he sido una de esas personas que se maquilla mucho, si acaso a veces me pongo un poco de rimel y delineador, pero en verdad a menos que sea una ocasión que lo ameríte casi nunca lo hago. Un fenómeno con el que me he encontrado en el ambiente "godín" es el de maquillarse en la oficina. ¿Cómo por? Eso me lo pregunto diario. Una cosa es arreglarte el lipstick después de comer, o algo muy sencillito pero llegar al baño con tu bolsa de cosméticos y aplicar capas y capas de cosas nomas no va conmigo.
Esto sale por 2 razones. Hoy en la mañana pasé al baño y quería lavarme las manos por lo que necesitaba de dos elementos esenciales: agua y jabón. Me era imposible llegar al jabón ya que alguien estaba en su hora del maquillaje y había sacado TODOS sus cosméticos y se había explayado por toda la orilla de los lavabos y sin ninguna intención de moverse de ahí hasta que pareciera payaso de feria. Cuando digo TODOS los cosméticos me refiero a TODOS, lipstick, gloss, sombras, delineadores, brochas, base, diamantina, TODO. Así que nuevamente insisto en ¿Cómo por? Si necesitas esa cantidad de maquillaje industrial para poder salir de casa, pues no salgas de casa sin habértelo puesto y ya si vas a tener el descaro de sacar tu tianguis en el baño mínimo entiende que es compartido y te mueves tantito para que los demás puedan utilizar el área.
La razón número 2 no es exactamente por un cosmético como tal pero es por una de esas actividades que no deben traerse a la oficina, que si es algo de belleza pero que debe hacerse en la seguridad de tu hogar: CORTAR Y LIMAR LAS UÑAS. Esa es una actividad que es muy personal y creo que solo debe hacerse en la comodidad de tu hogar donde no exista la posibilidad de sacarle un ojo a uno de tus compañeros con un pedazo de uña voladora. Si llega la TOTAL Y COMPLETA necesidad de hacerlo hay que hacerlo con discreción, no descarademente en tu espacio de trabajo dejando polvo de uña por doquier.

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