Wednesday, November 27, 2013

El Maquillaje en la Oficina

Yo admito que nunca he sido una de esas personas que se maquilla mucho, si acaso a veces me pongo un poco de rimel y delineador, pero en verdad a menos que sea una ocasión que lo ameríte casi nunca lo hago. Un fenómeno con el que me he encontrado en el ambiente "godín" es el de maquillarse en la oficina. ¿Cómo por? Eso me lo pregunto diario. Una cosa es arreglarte el lipstick después de comer, o algo muy sencillito pero llegar al baño con tu bolsa de cosméticos y aplicar capas y capas de cosas nomas no va conmigo.



Esto sale por 2 razones. Hoy en la mañana pasé al baño y quería lavarme las manos por lo que necesitaba de dos elementos esenciales: agua y jabón. Me era imposible llegar al jabón ya que alguien estaba en su hora del maquillaje y había sacado TODOS sus cosméticos y se había explayado por toda la orilla de los lavabos y sin ninguna intención de moverse de ahí hasta que pareciera payaso de feria. Cuando digo TODOS los cosméticos me refiero a TODOS, lipstick, gloss, sombras, delineadores, brochas, base, diamantina, TODO. Así que nuevamente insisto en ¿Cómo por? Si necesitas esa cantidad de maquillaje industrial para poder salir de casa, pues no salgas de casa sin habértelo puesto y ya si vas a tener el descaro de sacar tu tianguis en el baño mínimo entiende que es compartido y te mueves tantito para que los demás puedan utilizar el área.

La razón número 2 no es exactamente por un cosmético como tal pero es por una de esas actividades que no deben traerse a la oficina, que si es algo de belleza pero que debe hacerse en la seguridad de tu hogar: CORTAR Y LIMAR LAS UÑAS. Esa es una actividad que es muy personal y creo que solo debe hacerse en la comodidad de tu hogar donde no exista la posibilidad de sacarle un ojo a uno de tus compañeros con un pedazo de uña voladora. Si llega la TOTAL Y COMPLETA necesidad de hacerlo hay que hacerlo con discreción, no descarademente en tu espacio de trabajo dejando polvo de uña por doquier.


Friday, November 22, 2013

El Micro VS. El Refri

Nuevamente en mi vida se me ha presentado la oportunidad de vivir el placer "Godín". Todos hemos tenido esa experiencia de traer comida de casita en el "tupper" para que a la hora de la comida podamos calentarla en el bello microondas y disfrutarla como si estuviéramos en casa. Pues aquí no es diferente, excepto que la cocina en muy pequeñita y el refri también. Uno pensaría que es lógica que si la cocinita es pequeña y no hay ventanas pues tratas de traer comida que no cause olores desagradables para tus demás compañeros de la oficina. Pues este NO es el caso, hace unos días a algún "Godín" se le ocurrió la fantástica idea de traer pescado en el "tupper" y calentarlo en el micro en la cocina de 2x2 y luego sacarlo y pasearlo por la oficina hasta que llegara al destino en el cual planeaba comérselo. Esto causo un pequeño incidente ya que para los que nos quedamos en el área dónde había sido paseado el famosos pescado en "tupper" sufríamos por el desagradable olor que permanecía el área.

Unos días después una persona con la que compartimos el piso llegó a la cocinita de 2x2 a hacer un revuelo porque su comida no cabía en el mini refri y empezaron los gritos: "yo no soy mamá de nadie", "esta comida lleva aquí una semana". "vengo a guardar mi comida y no cabe". Los gritos llegaron al punto de que ahora estamos siendo castigados y "nos cerraron el refri con llave".

A consecuencia de este castigo, se puso un recadito en el micro que decía algo por las lineas de "Debido a los problemas con los malos olores producidos al calentar la comida, este microondas queda clausurado y será movido a otra área". Unas horas después alguien necesitaba sacar su comida del refri cerrado con llave por lo cual se tuvo que ir a buscar a la señora que nos lo había cerrado y al momento en el que vio el recado lo arranco con enjundia y muy molesta salió de la oficina con actitud de "huele mi shampoo". En efecto unos minutos después el de intendencia llegó a llevarse el micro a otra área donde los olores no afecten a nadie.
Pero nosotros los godinez de este lado de la oficina seguimos castigados y el refri sigue estando cerrado con llave. Hasta tuve que tirar mi yogurt porque no tenía dónde guardarlo...